domingo, 22 de octubre de 2017

INTRODUCCION

Como naturalista siempre me había hecho la pregunta que se hacen muchos cuando se habla del lince ibérico en nuestra Comunidad Autónoma: ¿Hay linces en Madrid, o en toda España? La verdad es que, a priori, yo creía en todo aquello que nos decían los especialistas y no era mi intención dedicar tanto tiempo como iba a dedicar, a la investigación de uno de los animales mas elusivos de la naturaleza española y, por ende, desconocido. Sin embargo, mi vida se había desarrollado en Zarzalejo, la Sierra Oeste y en el Alberche, conocía bien sus parajes, a lo que se sumó mi inquietud por conocer la naturaleza del lince ibérico. Ha de saber el lector que esta historia es “Real” por lo que cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia. Son hechos reales que han sucedido y sucederán y se repetirán en la vida o todos los años, como ha comprobado y hoy divulga el naturalista.
            Rememorando las palabras de Abel Chapman, en el prefacio de su  obra “Borders and Beyond” y otros pasajes de sus libros que expresaban lo que yo también sentía, cada vez que iba descubriendo nuevos aspectos sobre la biología del lince y me diferenciaba de otros investigadores de la especie. Y vienen muy bien al caso, pues se repiten los mismos errores que se daban a principios del siglo pasado. Antonio López Ontíveros, recoge varias citas de Abel Chapman, en su introducción de la traducción de La España Inexplorada (1989) donde repasa una serie de frases entre las que destaca estas profundas reflexiones que comento a continuación y que le diferenciaban de los zoólogos de gabinete.
«Maestros en la investigación infinitesimal, la moderna Escuela de Zoólogos gasta una vasta energía en el mero aparato mecánico y material mientras que se olvida de captar y apreciar el verdadero espíritu de esta Ciencia... Los grandes principios desaparecen bajo el caos de microscópicas trivialidades».


Los linces en el Sistema Central son muy roqueros, esto es, les gusta atalayar las rocas para poder encontrar su alimento, fundamentalmente presas vivas, desde las rocas se permite tener una vision mas amplia del territorio.

Como no podía ser menos, también en otros aspectos coincidíamos, pues mis teorías entran en conflicto con todo lo dicho hasta ahora sobre el lince y los expertos intentan bombardearlas con el envío de supuestos entendidos para rebatirme, los mismos que ni con todos los medios a su alcance pudieron encontrar los linces que yo poco a poco iría posteriormente descubriendo, casi sin ninguna ayuda y medios, excepto la constancia y el tiempo.
«Algunas de las conclusiones (sobre estos temas) - aquí expuestas entran más o menos en conflicto con las de otros naturalistas más teóricos y, en el sentido académico, mejor pertrechados con la técnica de la ciencia zoológica».
También en la utilización de dogmas científicos, como que el lince solo come conejo, que si no hay tal no hay lince, que es fácil conseguir una foto, repetidos hasta la saciedad, además de un largo etc; que me recordaba a este otro pasaje.

«Se sumergen en gran medida en los registros y publicaciones del pasado ... Y de aquí que los antiguos dogmas sean copiados y repetidos sin discriminación ... (y de aquí también) que la basura científica sea perpetuada cuidadosamente».

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